Aquí estoy, mirando las estrellas en una fría noche. Lo música es la única acompañante de mis suspiros que se lleva el frío viento. Sonreí y miré a mi derecha. Te vi, estabas precioso. Tus ojos me miraban atentamente mientras buscaban los míos. Me mordí el labio inferior y pestañeé. Ya no estabas.
El mojado césped me enfriaba la piel de tal manera que se me erizaba el vello. Cerré los ojos con fuerza y una díscola lágrima cayó de uno de ellos.
¿Por qué no era real? ¿Por qué no estabas a mi lado?
La canción paró y grité. Nadie podía oírme, no estaba dónde estaba.
Las estrellas, el viento y la oscuridad eran los únicos que acompañaban a mis lágrimas.
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