"No eres más grande por conocido, que por sonrisas contigo."
- Triana Povedano
miércoles, 26 de octubre de 2011
Sólo por olvidar
"Pienso, luego existo". Palabras de desahogo en mi mente.
Verdaderamente no había pensado al hacer todo aquello. Ahora el arrepentimiento me inunda y no puedo remediarlo.
¿Por qué os cuento esto?
Porque estoy cansado de críticas, de alabanzas, de cotilleos, de mentiras, de verdades.
Estoy cansado de todo aquello que pueda afectar al corazón.
¿Por qué?
Porque ya no me importa nada.
¿Qué os cuente mi historia?
Vale, con una condición: No me interrumpan.
Comienzo con aquel día, aquel día fatídico, aquél día descomunal... El día de mi muerte.
Estaba yo en mi casa, escribiendo, osea, un día normal.
Escribía mi libro mientras pensaba en mis cosas: Mis amigos, mi novia, mi familia... Cosas que hoy en día ya no podré contemplar.
De repente, escuché un libro de mi estanteria caer, miré hacia atrás y allí estaba.
Allí estaba ella.
¿Quién? Mi novia.
Tenía un ataque de celos. Me gritaba sin cesar.
"Idiota, manipulador, gilipollas, vete a la mierda, así me dejas de engañar".
Le miraba extrañado, no sabía de que diablos estaba hablando. Siempre le he sido fiel.
Ella sacó una pistola y ahí ya surgió mi pánico. Se apuntaba en la sien, se iba a suicidar.
Me levanté lo más rápido que pude, me acerqué a ella, le cogí la pistola y se la retiré de la sien.
Empezó a forcejear y allí, en ese forcejeo, sin querer apreté el gatillo y me dio. Un disparo de lleno en la barriga.
Pero eso no fue lo que me mató: Ella cogió la pistola y me disparó una segunda vez. Pero esta, en la cabeza. Eso fue mortal.
Así me quedé muerto: Con las dos manos sujetando mi barriga y tirado en el suelo de mi salón.
No sé que pasó con ella. Si ha rehecho su vida, si no me olvida, si está arrepentida.
No sé porqué me disparó.
No sé nada, por eso no debería haber muerto.
"No pretendía matarle", debería pensar ahora mismo.
Seguro que no lo hace.
Al pasar el tiempo, me fui convirtiendo en una sombra de luz. Volvía a mi hogar.
No sé porqué, ¿yo no estaba muerto?
Lo estaba, y lo sigo estando.
Divago por aquí y por allá. Soy un fantasma.
Intento olvidarla... No puedo.
Solo intenté olvidarla y me puse eufórico.
Me volví completamente loco.
Fui a su casa. Allí estaba.
Le empezé a lanzar cosas, solo por olvidar.
Una vasija le dio en la cabeza, solo por olvidar.
Y murió, solo por olvidar.
Ala, señores... Creo que este es mi mejor microrelato. Pues eso, que gracias si alguien lee esta mierda.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario