Hay días y días.
Días, en que todo es maravilloso, un pequeño tropiezo genera una carcajada, suspiras por la persona la que amas, quedas con tus amigos y escuchas, días en los que sonríes sin darte cuenta, no prestas atención en clase o en el trabajo porque olvidas tu deber y te sumerges en un sueño despierto...
Días, en los que te siguen un nubarrón gris, las sonrisas no se muestran en tu dulce rostro, te ves feo, gordo, ¿idiota, quizás? Algún pequeño juego de amigos lo sientes como un isulto, deseas llegar a casa para encerrarte en tu habitación a llorar con música triste.
¿Enserio crees que tienen motivo? No, hay días que te sientes bien sin motivos y días que te sientes mal con menos argumento...
¿Sabes lo que tienes que hacer? Sonríe.
Sonríe por esos pequeños detalles: Por la música triste, por soñar despierto, por tu habitación, por tus amigos, por la ley de la gravedad, por las nubes, por tu dulce sonrisa...¿Crees que es necesario ser infeliz?
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