"No eres más grande por conocido, que por sonrisas contigo."
- Triana Povedano

viernes, 28 de octubre de 2011

Vivo en el campo.

Hoy, caminé por la calle desde la parada del bus que me trae dos calles más abajo de mi casa desde el instituto. Llegué a casa de mis amigas y, como de constumbre, nos quedamos comentando como nos fue el día.
Cuando eran las tres y cuarto nos moríamos de hambre y ellas dos, que son vecinas se adentraron en sus casas, dejándome sola hacia mi destino.
Caminé por esa calle super silenciosa, tan silenciosa que sólo se escuchaba el chocar de las hojas con los árboles y el de estas caer al suelo. Hacía mucho viento y frío. Casi cuando llegué a mi destino, me detuve y miré a todos lados. Todo vacío. Suspiré y recapacité. Vivo prácticamente en la tranquilidad del campo. Y me encanta.

jueves, 27 de octubre de 2011

¿Matarías a alguien por tu familia?

Hoy, en clase me han preguntado: "¿Matarías a alguien por tu familia?"
Yo he respondido.  sin apenas pensar: "No." Mi compañero se quedó pasmado.
No me tienen en cuenta:
Nunca recuerdan mi nombre, me matan a hacer cosas, cuando creo que tengo alguna enfermedad se cachondean, me pega (la hermana pequeña), no me prestan las cosas, me esconden las mías.
Luego me he parado a pensar: ¿Qué haría yo sin ellos?
Sin esos ratos familiares que hemos compartido, lo que nos queremos... ¿Qué haría yo olvidando eso?
Lo mejor de la familia son esos pequeños momentos, placeres, risas y juegos que compartes con ellos. Además, podré conseguir cambiar sus defectos, aunque resulten divertidos.
Luego, le he sonreido a mi compañero y le he dicho: "Sí, daría mi vida por ellos".

miércoles, 26 de octubre de 2011

Sólo por olvidar


"Pienso, luego existo". Palabras de desahogo en mi mente.
Verdaderamente no había pensado al hacer todo aquello. Ahora el arrepentimiento me inunda y no puedo remediarlo.
¿Por qué os cuento esto?
Porque estoy cansado de críticas, de alabanzas, de cotilleos, de mentiras, de verdades.
Estoy cansado de todo aquello que pueda afectar al corazón.
¿Por qué?
Porque ya no me importa nada.
¿Qué os cuente mi historia?
Vale, con una condición: No me interrumpan.
Comienzo con aquel día, aquel día fatídico, aquél día descomunal... El día de mi muerte.
Estaba yo en mi casa, escribiendo, osea, un día normal.
Escribía mi libro mientras pensaba en mis cosas: Mis amigos, mi novia, mi familia... Cosas que hoy en día ya no podré contemplar.
De repente, escuché un libro de mi estanteria caer, miré hacia atrás y allí estaba.
Allí estaba ella.
¿Quién? Mi novia.
Tenía un ataque de celos. Me gritaba sin cesar.
"Idiota, manipulador, gilipollas, vete a la mierda, así me dejas de engañar".
Le miraba extrañado, no sabía de que diablos estaba hablando. Siempre le he sido fiel.
Ella sacó una pistola y ahí ya surgió mi pánico. Se apuntaba en la sien, se iba a suicidar.
Me levanté lo más rápido que pude, me acerqué a ella, le cogí la pistola y se la retiré de la sien.
Empezó a forcejear y allí, en ese forcejeo, sin querer apreté el gatillo y me dio. Un disparo de lleno en la barriga.
Pero eso no fue lo que me mató: Ella cogió la pistola y me disparó una segunda vez. Pero esta, en la cabeza. Eso fue mortal.
Así me quedé muerto: Con las dos manos sujetando mi barriga y tirado en el suelo de mi salón.
No sé que pasó con ella. Si ha rehecho su vida, si no me olvida, si está arrepentida.
No sé porqué me disparó.
No sé nada, por eso no debería haber muerto.
"No pretendía matarle", debería pensar ahora mismo.
Seguro que no lo hace.
Al pasar el tiempo, me fui convirtiendo en una sombra de luz. Volvía a mi hogar.
No sé porqué, ¿yo no estaba muerto?
Lo estaba, y lo sigo estando.
Divago por aquí y por allá. Soy un fantasma.
Intento olvidarla... No puedo.
Solo intenté olvidarla y me puse eufórico.
Me volví completamente loco.
Fui a su casa. Allí estaba.
Le empezé a lanzar cosas, solo por olvidar.
Una vasija le dio en la cabeza, solo por olvidar.
Y murió, solo por olvidar.



Ala, señores... Creo que este es mi mejor microrelato. Pues eso, que gracias si alguien lee esta mierda.

martes, 25 de octubre de 2011

¿Es necesario ser infeliz?

Hay días y días.
Días, en que todo es maravilloso, un pequeño tropiezo genera una carcajada, suspiras por la persona la que amas, quedas con tus amigos y escuchas, días en los que sonríes sin darte cuenta, no prestas atención en clase o en el trabajo porque olvidas tu deber y te sumerges en un sueño despierto...

Días, en los que te siguen un nubarrón gris, las sonrisas no se muestran en tu dulce rostro, te ves feo, gordo, ¿idiota, quizás? Algún pequeño juego de amigos lo sientes como un isulto, deseas llegar a casa para encerrarte en tu habitación a llorar con música triste.

¿Enserio crees que tienen motivo? No, hay días que te sientes bien sin motivos y días que te sientes mal con menos argumento...
¿Sabes lo que tienes que hacer? Sonríe.
Sonríe por esos pequeños detalles: Por la música triste, por soñar despierto, por tu habitación, por tus amigos, por la ley de la gravedad, por las nubes, por tu dulce sonrisa...
¿Crees que es necesario ser infeliz?

Hola :3

Hola, señoras, señores, cosas y etcétera...
 Bueno, os presento mi mierda de blog que tendrá un poquito de todo: Desde historias hasta pequeñas anécdotas cotidianas de mi vida. Muchos diréis por los último: Weeeee ¡qué divertido! *sarcasmo total* Pues no, la verdad es que es bastante interesante porque con una anécdota de mi vida diaria, consigo darle una parte... Poética, por decirlo así.
Pues ale, todos con las gaviotas,
La piña Rosa.