"No eres más grande por conocido, que por sonrisas contigo."
- Triana Povedano

miércoles, 2 de enero de 2013

Día de metro y esas hormigas llamadas personas.

Cogí el metro, estaba sola. Miré por la ventana y sólo se veía negro. Hasta que no pasaron al menos tres estaciones no empezaron a subir personas. La música de mis auriculares endulzaba mi estancia allí.
Una señora mayor me dedicó una de, al parecer, sus mejores sonrisas y le devolví el saludo. No la conocía de nada, pero se había mostrado amable.
Miré a otro lado y vi a una mujer de tristes ojos azules. Miraba a un señor que no la miraba. Cuando bajaron en la misma parada ella le sonrió y se fue el tren.
Una chica a la que conocía, me saludó. "Mierda." Le sonreí falsamente.
Un señor de mediana edad se sentó a mi lado y empezó a hablar. No sé si era a mí, pues con los auriculares no le escuchaba, y él no me llamó la atención en ningún momento.
Estaba nerviosa, insegura de lo que hacía. Miré mi bolso, la hora y la estación por la que iba el transporte. Era tarde para echarse atrás.

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