Tras la guerra quedaba miedo,desconfianza, inseguridad... Nadie podía combatir los malos sentimientos de un pueblo tan grande y mucho menos de su Dios.
Sólo había desolación. No había ni alimento, enviaban poco, pero niños, mujeres y ancianos morían por falta de este recurso tan preciado como lo es un alimento.
En un país donde la vida era fácil por las máquinas, sólo quedan cabañas de madera o de algunos edificios que cayeron, siendo ahora simple escombros, tumbas de personas que caerán en el olvido.
Una voz te susurraba antes de morir: No será nada, esto acabará, vas a vivir lo que te mereces.
Miles de hombres cayeron a balazos, miles de inocentes durmieron eternamente a base de bombas.
Miles de sueños fueron robados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario