Quiero decir tantas cosas, quiero llorar tantas lágrimas, quiero murmurar tantas maldiciones...
No puedo seguir viviendo en una vida de "ensueño", no puedo seguir afectándome por lo que los demás dicen.
Siento los susurros atravesar mi corazón y apuñalarlo, siento la otra vida que tengo y que desconocía, pues la crearon ustedes.
Me gustaría ser otro anónimo, de esos que critican a la espalda porque, al parecer, ellos son perfectos.
Sinceramente, yo no quiero seguir así más, por eso me refugio en una bola de cristal con 6 personas en las que confío.
Mi espalda está negra de vuestros murmullos, cobardes, ¿algún día me giraré y me los diréis a la cara? Lo dudo.
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